Durante décadas las plantas de procesamiento de semiconductores y chips electrónicos lucharon con un problema. Más del 20% de la producción se perdía por descargas estáticas. Dicho de manera simple: cuando manipulaban los chips, les pasaban la energía estática acumulada y los quemaban.
¿Sabes cuánto es el 20% de la producción? Para que te des una idea, la industria electrónica produce miles de millones de dólares al año. Esto es más que lo que muchos países producen combinando todas sus actividades económicas.
Con una cifra tan grande en juego, empezó la carrera por resolver este problema. Atacar la energía estática por todos los frentes. Primero se empezó a cambiar la ropa que se utilizaba por una que no generara estática con la fricción, después se empezaron a usar tapetes que conducían la energía de los cuerpos a tierra.
Definitivamente todas estas soluciones ayudaron, pero el cambio verdadero vino cuando se dieron cuenta de que la solución era convertir todo el piso en un escudo de protección estática. La idea era brillante, que el piso estuviera hecho de materiales conductivos y al mismo tiempo anclado a una tierra física, así todas las cargas serían llevadas de forma segura sin afectar los componentes.
Los primeros sistemas fallaban, eran complicados de instalar y duraban poco. Se empezaron a fabricar diferentes formatos: rollo vinílico, loseta y recubrimiento epóxico, entre otros. Los pisos ESD rápidamente se convirtieron en una especificación.
En Marél fabricamos esta solución desde hace más de 40 años, siendo los pioneros en México en la fabricación de estos sistemas. Hoy, además de fabricarlos asesoramos a empresas para asegurar que los pisos no sean un problema más.
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