¿Qué tanto influye la preparación de superficie en un sistema para pisos?
Hay proyectos de recubrimiento que fallan sin que nadie entienda muy bien por qué. Se eligió un buen producto, lo aplicó gente con experiencia, los tiempos se respetaron. Y aun así, al año el piso ya estaba ampollado, descascarado o con humedad por debajo.
La mayoría de las veces la causa no está en el producto ni en quien lo aplicó.
Está en lo que se hizo, o no se hizo, antes de abrir la primera cubeta.
Cuando un responsable de mantenimiento evalúa un proyecto de recubrimiento para pisos, la conversación casi siempre gira alrededor del producto: qué tan resistente es, cuántas capas lleva, cuánto cuesta. Pocas veces se habla con el mismo detalle de lo que hay que hacer antes de aplicarlo. Y ese hueco en la conversación es exactamente donde se pierden los proyectos.
Un recubrimiento necesita adherirse a una superficie limpia, seca, sin contaminantes y con el perfil de anclaje adecuado. Si el concreto tiene humedad, restos de aceite, polvo de cemento sin retirar o pintura anterior, el recubrimiento no va a adherir como debe, sin importar qué tan bueno sea el producto.
Los métodos de preparación más comunes son el lijado mecánico, el shot blasting y el esmerilado, cada uno indicado según las condiciones del concreto y el sistema a aplicar. En superficies con humedad se requieren imprimaciones especiales que garanticen la adhesión a pesar de las condiciones.
Lo que un responsable de mantenimiento debe exigir siempre es que el plan de trabajo incluya la preparación de superficie con el mismo nivel de detalle que el sistema de pintura. Un proveedor serio no llega solo con el producto. Llega con el diagnóstico completo.
En Marél no cotizamos sin evaluar primero. Porque el mejor recubrimiento del mundo, mal aplicado sobre una superficie mal preparada, es dinero perdido.
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